Belly painting en Madrid: Un recuerdo muy especial

Pintar una tripa no tiene nada que ver con pintar en un lienzo. En primer lugar, el arte corporal no tiene comparativa a nivel artístico ni técnico, con pintar sobre un trozo de papel ya que pintando una tripita, estás pintando y formando parte de una de las etapas más cruciales en la vida de una familia: La llegada de un nuevo miembro. Estás coloreando un recuerdo, el recuerdo del embarazo, que será efímero en comparación a la locura que es la crianza de un hijo y que seguro será recordado con cariño, nostalgia y que ganará valor con el paso del tiempo.
Nos encanta ver los diseños que hemos realizado y después, realmente un año o unos meses más adelante, hablar con esa mamá y ver cuanto han cambiado tanto a nivel físico, como sus vidas, por completo. Y es que el proceso de convertirse en  mamá y papá te pone la vida "patas arriba".
Y a pesar que que ya sabemos que es duro y no todo es como en las revistas, queremos sacar lo bueno:  Además de la existencia de nuestro hijo, un aprendizaje tan potente que queda de esta experiencia te cambia como persona: Un nuevo orden de prioridades y en definitiva, el nuevo sentido que cobra tu vida: Más real, más práctico y más centrado en lo realmente importante.